martes, 8 de septiembre de 2009

LOS QUE SUFREN


La noche es siempre más opaca para los que sufre.

Todos los hombres son hermanos nuestros, y no podemos olvidarlos tanto hasta ni siquiera padecer por ellos.


La experiencia del dolor y su recuerdo dulcifica nuestra postura ante los demas.

Y en el mundo hay mucho dolor, aunque de ordinario sea vergonzoso, y se lo oculte...


Te pedimos, Señor, por los hombres frustrados, por los abortos de la sociedad que viven en cárceles y asilos.

Danos comprensión hacia ellos, su estado no indica que sean peores que nosotros. También ellos poseen esta maravilla inaudita de ser personas y poder amar.


Que no sean una pasión inútil, que hallen también un puesto en la vida y en tu eternidad. Consérvales la libertad y la alegría interior, el reducto inexpugnable de la persona.


También te pedimos por tus pobres, a los que Tú llamaste felices.

De la verdadera felicidad a los que, como Tú, no tienen casa, no tienen pan, han de emigrar.


Que nos repugne ser comensales satisfechos, cuando tantos no tienen más que migajas.

Que trabajemos para cambiar este mundo injusto, que no refleja tu bondad.


Te pedimos por los que han equivocado el camino, y buscan la felicidad en el placer y en el absurdo; llámales con la voz del desengaño, pero líbrales de la desesperación.


También te pedimos por los náufragos de la vida. Por las muchachas que han hecho de la venta de su cuerpo una profesión. Recupera, Señor, estas tus imágenes dolientes, y redímelas con un amor verdadero.


Y a nosotros, Señor, haznos agradecidos por lo que nos has dado de balde, para que lo convirtamos en amor.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

SI POR CASUALIDAD


Si por casualidad, perdiste la motivación para el trabajo y te pesan las obligaciones...


Si perdiste el estímulo para seguir luchando y ya te has abandonado...


Si perdiste una serie de amigos y te castiga la soledad...


Si tal vez, perdiste el último rayo de luz y andas en tinieblas...


Si tus objetivos parecen cada vez más distantes y desfallece el ánimo para continuar...


Si alimentas las mejores intenciones y aún así te critican...


Si tus pies heridos muestran la marca de los días gastados en busca de soluciones que el tiempo todavía no trajo...


Si tus manos se extienden trémulas con ansias de tomar otra mano que no puedes retener, porque la tuya ya no está...


Si tus hombros se alzan y no pueden sostener la cruz, porque es demasiado pesada y dolorosa...


Si levantas tus ojos al cielo y no encuentras respuesta a las súplicas hechas...


Si amas el suelo firme y tienes la impresión de pisar en el pantano de la inseguridad...


Si quieres mar abierto y encallas en la arena el navío de tus sueños...


Si quieres un mundo más limpio y fraterno y los hombres se aburren de la paz, de la armonia, lanzandose a la guerra...


Si hablas y gritas buscando respuestas y encuentras solamente el eco de la angustia...


Si la fé te parece charlatanería inútil y nada de lo eterno te despierta resonancias...


Si tanto lloraste, que no descubres estrellas en lo alto....


Si hasta la esperanza te falta como sostén y arrastras tu cuerpo laderas abajo...


Si el encanto de la vida murió en el camino y un gusto amargo de cenizas, queda en tus labios...



Si te gustaría ser íntegro, fuerte, equilibrado, y te sientes dividido, vacilante, fragmentado, hecho un guiñapo...

Totalmente destrozado, arrojate confiado a los pies del Redentor.

La cruz sintetiza los misterios de la vida, de muerte, del dolor.

Nuestra cruz pesa menos, cuando levantamos la mirada hacia la Cruz fijando con serenidad en Cristo nuestros ojos.

En el leño del Calvario se encuentran todas las respuestas ¡para aquellos que sufren y perdieron las ganas de sonreir, de luchar y de vivir!

martes, 1 de septiembre de 2009

EN BUSCA DE UN PROYECTO DE VIDA



Es el momento, Señor, de orientar mi vida;

es la hora de dar rumbo a mi existencia;

estoy a punto para descubrir un nuevo camino;

no me sirve, Señor, el vivir en eterna encrucijada.

Estoy ante Ti abierto como la playa al mar;

estoy en busca de tus pasos, de tus huellas;

quiero dejar atrás mis caminos y entrar por "tus caminos";

quiero decir sí al plan de Dios para los sueños de mi vida.

Aquí estoy, Señor, como Saulo en el camino de Damasco;

y te digo sin rodeos: Señor, ¿qué quieres que haga?

Aquí estoy, Señor, como Samuel en la noche y te digo:

Habla, Señor, que tu siervo escucha.

Aquí estoy, Señor, como María cuando era joven y te digo:

He aquí la esclava; que se haga en mí según tu Palabra.

Aquí estoy, Señor, con un corazón disponible como el tuyoy te digo:

quiero hacer tu voluntad.


Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Qué me pides?

Señor, ¿cuál es el plan del Padre para mi vida?

Señor, ¿cuál es el proyecto que quieres que realice?

Señor, ¿a qué me llamas? ¿por dónde quieres que camine?

Señor, ¿cómo estar seguro de tus caminos en mi vida?

Señor, ¿seré capaz de ser fiel a la llamada que me haces?

Señor, ¿y si me equivoco y tengo que volver atrás?


Quiero, Señor Jesús, salir de esta confusión en que vivo.

Quiero, Señor Jesús, escucharte y dar respuesta a tu llamada.

Quiero, Señor Jesús, dejar todo, quedarme libre para seguirte.

Quiero, Señor Jesús, arriesgar mi camino con el tuyo.

Quiero, Señor Jesús, dejar mis miedos, dar paso a mi fe de joven.

Quiero, Señor Jesús, fiarme de tu plan porque me amas.


Yo sé que me has mirado, que has puesto tus ojos en mí.

Yo sé que me quieres para ser servidor de tu Reino.

Yo sé que me das la fuerza de tu Espíritu para ser enviado.

Yo sé que es posible realizar tu plan y ser feliz.

Señor, quiero hacer de tu Persona y tu Evangelio,

el proyecto de vida que dé sentido a mi existencia.

Aquí me tienes, Señor, para hacer tu voluntad

SIGNO PASIONISTA


El signo es una síntesis de nuestro carisma. Estamos llamados a HACER MEMORIA DE LA PASION DE JESÚS. Esto es, recordar en todo momento y para cada situación al "apasionado" Jesús de Nazaret. Pablo de la Cruz fue quién lo imaginó. "Es ésta como una señal de lo muy cándido y puro que debe ser el corazón que lleve esculpido el santísimo nombre de Jesús". Por eso, cada símbolo nos ayuda y anima a comprender esta misión de vivir y anunciar la Pasión:

EL NEGRO: Es el color de la tierra fértil, de las nuber cargadas de lluvia prometedora. También nos recuerda las dificultades y crisis por las que pasamos en la vida cuando vemos oscurecido nuestro horizonte.

EL BLANCO: Es el color de la aurora que promete la luz del día, tiene ese misterio de lo que todavía no es pero puede llegar a ser. Recuerda el blanco de los iniciados. Dicen que de ahí surgió la tradición de la camisa blanca para los condenados y los vestidos de blancos para la comunión y casamiento.

LA UNION ENTRE ESTOS DOS COLORES nos remite al extremo Oriente, la dualidad del negro y blanco representa la sombra y la luz, día y noche, tierra y cielo, ying y yang; tendencias opuestas y complementarias dentro de nosotros. El negro es el ying, lo femenino, lo terreno, instintivo y maternal. El yang es lo masculino, el esfuerzo, la salida, la acción.

EL CORAZÓN: En nuestra cultura ubicamos allí al sede de los sentimientos, pero la mayoría de las culturas orientales localizan allí la inteligencia, la intuición y las decisiones. Es el lugar de la presencia de Dios, de la conciencia: "...dijo Dios: La llevaré al desierto y le hablaré al corazón".

LA CRUZ: Es la culminación de las opciones por la verdad y la justicia de Jesús. Es nuestro Salvador por haber asumido el dolor, el pecado y la muerte y haberlo vencido en su capacidad de destrucción. Cruz que muestra el triunfo del Crucificado y su identificación con los crucificados.

LOS CLAVOS: Son las causas del dolor de tantos hermanos que no pueden vivir pascualmente sus cruces.

LAS LETRAS: escritas en griego y latín, nos llaman a profundizar esa fraternidad universal en un diálogo entre culturas y las religiones.

LAS RAMAS se le agregaron en un tiempo al signo: una rama de olivo y una palma. El olivo de la paz y la palma de la muerte victoriosa de Jesús.

EL TRÉBOL QUE RODEA LA CRUZ Es la representación de la Trinidad. La comunidad de Dios que marca nuestra manera de vivir, de sentir y de encarar la vida